CASA HELIDA

El concepto de partida residía en construir una casa sencilla, no convencional y económica que sirviera para descanso de fin de semana a sus dos usuarias, que habían escogido para su construcción un terreno de superficie regular igual a 255m², ubicado en el pueblo de San José perteneciente al valle de Catamayo; un valle conocido por su cálido clima. Sin enfrentar la escasez de superficie en este caso, la voluntad de redescubrir lo pequeño no fue una elección solamente dimensional, ésta casa, fruto del encargo personalizado, dio paso a uno de los pocos campos de la experimentación privilegiada en arquitectura, donde la capacidad creadora constituye un fiel reflejo de los sueños domésticos de sus habitantes y sus recursos. El origen de la propuesta formal está dada por un prisma solido truncado de color puro y textura rustica, que sufre una abstracción en una de sus esquinas para dar cabida a un área diáfana de la vivienda que sirve como terraza, cuya orientación predomina hacia el horizonte donde se oculta el sol, permitiendo disfrutar a sus usuarias de los paisajes del valle al ocaso. La apertura de ventanas se dio con una orientación hacia el Norte y hacia el Sur, logrando evitar la incidencia directa de los rayos solares al interior de los ambientes, consintiendo un control del calor y generando espacios con temperaturas confortables aprovechando la trayectoria de los vientos del lugar. La abstracción aplicada al prisma truncado dio paso a la definición de la zona pública orientada al Oeste y de la zona privada orientada al Este, cediendo así la conexión del área verde y accesos de forma directa con los ambientes de la zona pública. La materialidad de la obra, se logra con un presupuesto de $20.000,oo USD aprovechando los recursos del lugar, puesto que en San José son los hornos de ladrillo artesanal, se usó como materia prima principal dicho recurso constructivo en todo lo que constituye paredes, dando lugar al tapiz de la volumetría.

CASA LENY

Ejemplarmente amoldada al terreno, con una propuesta serena de líneas equilibradas e inclusas, se resuelve una obra con un contexto propio, haciendo suya la indisoluble solución entre la obra y su entorno.
Se trata de una construcción disuelta en un contexto urbano consolidado, emplazada en una parcela esquinera de mil metros cuadrados aproximadamente, y con una variedad de árboles propios, mismos que se convirtieron en condicionantes del proyecto, donde la casa se amolda con facilidad, perturbando lo menos posible la riqueza de su entorno con volúmenes de semejanza prismática. Volúmenes de superficie rectangular, perpendiculares entre sí, y que albergan todo un programa de espacios destinados a fusionarse en una vivienda de fin de semana, implantada en una localidad de clima caliente a 1270 metros sobre el nivel del mar.
Otra de la condicionantes de la obra fue la previa existencia de una construcción en deterioro, de la cual se rescató solamente la estructura de hormigón armado a nivel de columnas, y que terminó siendo el área que alberga la zona social del proyecto, dando origen a la planificación de un nuevo volumen de recorrido alargado que se abrió paso de entre los árboles hasta dar cabida a la solicitación de cuatro habitaciones que el programa establecía, constituyéndose el área privada de la casa.
Sin alterar ni un ápice la naturaleza del terreno, la casa adopta la forma de dos volúmenes cúbicos truncos de igual altura y color, emplazados a una misma cota, adoptando un mismo lenguaje arquitectónico, y gracias a la distribución de dichos cuerpos se logra respetar al máximo la línea del terreno.
Resuelta la implantación, los espacios tienen un lugar de convergencia, la cocina, que junto con una terraza desayunador se convierten en el ambiente integrador de la casa, donde se conjuga un vínculo directo entre cada una de las estancias que la forman y el espacio central ajardinado que es acompañado de la piscina propuesta en el exterior.
Cada uno de los espacios que constituyen la casa se relacionan con el jardín, de modo diferenciado o autónomo, permitiendo el contacto directo con el exterior o convirtiéndose en objeto de contemplación, filtrando la luz o dejándola entrar, confiriendo a cada zona un determinado carácter; resultando remarcable la relación entre el interior y el exterior arbolado, donde un grupo de naranjos, ciruelos, mangos y almendros contextualizan la casa cuya volumetría enfatiza el contraste.
Es una casa cerrada a la calle pero abierta al patio, con una arquitectura de gestos simples y ojos al paisaje, cuyo primer gesto consistió en la colocación de tabiquería blanca para cercar el solar, como si fuera una caja abierta al interior, donde la aguda luz es la materia original con que se ha forjado la casa, dando cabida a un lugar que permite las diferencias, que busca lo disímil a través de lo análogo, como una forma de modulación espacial capaz de abarcar la intimidad y, a la vez, el intercambio entre los integrantes de una misma familia.

CASA MELANIA

Para dar respuesta al programa de esta casa, se ha optado por una volumetría compuesta por dos cuerpos implantados perpendicularmente uno con respecto al otro, siendo el partido arquitectónico una solución armada formalmente con una contextura de cuerpos estéticamente homogéneos y separados a la vez por una circulación transluciente y diáfana que marca de manera enfática la di furcación de las zonas social y de descanso. El afán de fragmentar la solución arquitectónica desde un punto de vista geométrico contemporáneo permitió determinar las potencialidades del sitio, donde la respuesta ortogonal fue la solución a la parcela de perímetro irregular y curvilíneo que acoge la casa; con ello se logró establecer un protagonismo volumétrico autónomo cuyas líneas de diseño inician en el aspecto funcional, ya que el trazo y orientación se basa, en este caso en particular, en un aliado estratégico, el “Sol”; puesto que siendo Catamayo una ciudad turísticamente conocida como “la ciudad del eterno Sol”, era de esperarse que se requiera contemplar la trayectoria solar como un condicionante ineludible, y afianzándose en los principios de la bioclimática, se orientaron los ventanales de la casa al Sur y con mayor empeño al Norte, y los muros etéreos al Este y al Oeste; y de esta manera se lograría mantener una temperatura confortable al interior de la casa de manera permanente. El programa, organizado en una planta principal inferior y en otra superior, acoge, por un lado, un gran salón que alberga la sala-comedor y cocina, además de espacios como estudio, barbacoa, lavandería, garaje, dormitorios y baños; y, por otro, la habitación principal ubicada en la planta superior con acceso a una terraza de vista privilegiada y de estancia confortable, donde se puede observar la panorámica de la ciudad y el contexto propio de la casa. La búsqueda de la sombra se logra con un portal que define la llegada y entrada a la casa, orientado al norte y con vistas a la piscina, remarca una franca zona que llama también al recorrido por la casa hasta llegar a la barbacoa, lugar desde el cual también de logra observar la piscina, la casa misma y el horizonte urbano envolvente; paisaje que devuelve su mirada a la casa ya que la ubicación privilegiada de la misma permite que obtenga identidad propia en un entorno multiforme y colorido; y mucho más aun habiendo optado por colorear la forma de la casa con ladrillos de diversos matices que terminan definiendo una volumetría monocromática única.

CASA MOCA

Un lienzo caracterizado por su textura rugosa, que surge a partir de la configuración estética que da el mampuesto de bloque de cemento; es la piel de esta obra que busca el equilibrio entre el formato de un material, la espacialidad que encierra y el ornamento que exhibe.
La obra distribuye su programa en tres niveles, siendo el primero compuesto por el área de garaje y acceso principal, el segundo lo compone el área social y el tercer nivel le corresponde a la zona de descanso con tres habitaciones. La organización espacial se encamina a minimizar el impacto en el terreno, siendo más bien aprovechada la topografía de pendiente ascendente, lo que se manifiesta con una fachada frontal de tres niveles y una posterior de solo dos.
Con un lenguaje simple y directo, el partido arquitectónico buscó un volumen concebido para ser funcional a la medida de sus habitantes, como lo muestran sus estancias que lindan con el patio, lo hacen de manera continua a través de amplias puertas correderas, definiendo el espacio abierto al jardín – barbacoa.
Así mismo, un prisma implantado de manera aislada a su entorno colindante permite la disponibilidad de garantizar la ventilación e iluminación permanente de la edificación; y aprovechando la potencia de su ubicación la casa se empodera del exterior y lo absorbe, permitiendo que la luz discurra por el interior de cada ambiente.
El resto de la construcción combina elementos estructurales como muros y columnas de hormigón armado más bloques de cemento, el cual se ha dejado a la vista, desprovisto de cualquier tipo de tratamiento o revestimientos posteriores; y más bien, aprovechando la textura, se complementó la composición cromática de la obra aplicando el color negro sobre el bloque de cemento; y en busca del contraste sistemático del mampuesto de aplicó un enchapado de madera natural desequilibrante. El resto de la materialidad de la obra lo define la cristalería traslúcida enmarcada en la carpintería de aluminio negro que se lo uso como vinculante a la contextura arquitectónica propuesta.
El interiorismo de la Casa Moca manifiesta una distribución racional y cómoda de las estancias, logrando determinar el recorrido más lógico entre ellas. Llevar a cabo dicha organización pasa, necesariamente, por tener claro cuales son las paredes maestras, las que identifican plenamente los espacios diáfanos, siendo esto una tendencia contemporánea del interiorismo y del minimalismo al lograr establecer una relación más abierta entre las diferentes estancias de la casa. De este modo el repertorio de materiales se ha simplificado al máximo, para lograr un ambiente moderno que transmitiera sencillez. Los suelos se han pavimentado con un laminado gris claro, un tono que proporciona un ligero contraste con el blanco de las paredes y cielos rasos que encierran todos los interiores, y a la vez, se convierte en el armonizador con lo cromático del exterior de la propia casa. Y finalmente, la madera de todas las carpinterías es uno de los atractivos de la casa, siendo esta usada de manera sistemática tanto en puertas como en el mismo mobiliario hecho a medida.

CASA SOFÍA

Una geometría simple con texturas homogéneas y continuas hace de esta obra una composición contemporánea y única en su contexto inmediato. Proyectada como una vivienda que recorre en horizontal la parcela, se optó por una estructura alargada y con poca altura, con el fin de no sobrecargar el entorno colindante; de esta manera, la planta se construye ligeramente sobresalida del suelo y en un único nivel.
Desde un inicio el espíritu que guio todo el proyecto fue el de alcanzar un permanente diálogo entre el interior y el exterior, siendo los materiales los encargados de alcanzar dicha unión con la particularidad de no ser alterados para que otorguen una estética natural con un carácter robusto tanto en el diseño interior como en el exterior.
Todas las estancias se diseñan bajo una misma estela decorativa, comunicadas con el jardín por puertas correderas que permiten visualizar la alberca desde cualquier punto de la vivienda, donde el espacio de distribuye a partir de dos superficies: una primera implantada en 158m2 que confina las áreas de servicio, social y de descanso; y, una segunda de 41m2 que limita las áreas húmedas complementarias a la alberca.
Tres habitaciones con baño privado cubren el programa de la zona de descanso, mientras que, en la zona social, se programa la cocina, comedor y sala, más una extensión de patio cubierto que se fusiona con la barbacoa. En la zona húmeda se incluye jacuzzi, baño turco, baño alberca, lavandería, equipos y bodega; siendo el eje de distribución espacial la alberca.
La estructura, de metal, es parte de la composición geométrica de la obra y define la configuración general de la vivienda con una modulación de múltiplos de tres, desarrollándose una secuencia sucesiva de pórticos que soportan la cubierta termoacústica misma se pierde en el remate de la composición volumétrica de la obra.
Rodeada de un paisaje plácido y grandioso, la vivienda conjuga modernidad y arquitectura popular. Un sensible interiorismo propicia, además, que la casa se convierta en un mundo recogido e íntimo, de cálidas texturas, aunque abierto a la belleza verde y ocre del paisaje.
El contraste que produce la textura rugosa del mampuesto a la vista, lo convierte al ladrillo en un material sensible y noble que los habitantes lo pueden experimentar in situ, haciendo de ésta “máquina de habitar” de que hablaba Le Corbusier al referirse al alojamiento doméstico, un proyecto donde romper los esquemas prestablecidos en una constante.
Finalmente, la convivencia coordinada de materiales permite destacar la sencillez de la obra, cuya piel realza con decisión la composición del diseño y la iluminación del interior, integrando los ambientes con caminos de luz llenos de calidez donde las actuaciones arquitectónicas consiguen con énfasis descubrir los matices en el mobiliario y la decoración, todo en un conjunto de planos en armonía que ostentan el dominio absoluto de los espacios que se contrastan con la robustez y personalidad de los muros que los contienen. En resumen, claridad, luminosidad, austeridad y sencillez definen a esta obra, que apuesta con sus rasgos y contundentes elementos arquitectónicos hacerse presente en el valle que la sitia.

Q+M HOUSE

Buscar el perfecto equilibrio entre forma y función fue el reto enfrentado en el desarrollo del presente proyecto; adaptamos la versatilidad que impera en el diseño de los espacios de los nuevos hogares, rompiendo rígidos esquemas compositivos derivados de una estricta subdivisión de la arquitectura doméstica; logrando una composición y concepción arquitectónica a favor de volúmenes y formas de definida pureza geométrica en línea con la tecnología constructiva contemporánea; siendo así el planteamiento formal elegido, un manifiesto contemporáneo, e implica, también, una mirada atenta y sensible sobre el acto de habitar y de concebir un espacio doméstico. La noción de la vivienda como una estructura funcional, llena de precisión matemática, nos dio paso a una construcción que busca el equilibrio del objeto creado, éste como producto de la definición y/o delimitación de un espacio, donde la fluidez de la organización espacial marca las zonas funcionales, y define las fronteras entre los territorios privado y público de la casa. El objetivo ha sido crear una casa moderna, sofisticada, con estilo y practica; y, también que se erija como ícono de modernidad complementando el entorno urbano con originalidad y limpieza, creando una conjunción sencilla entre ciudad y casa. Abierta al máximo al exterior próximo pero recogida en su propio estilo cosmopolita, exquisito y contemporáneo, la casa Q + M destaca por su fachada a diferentes niveles, su distribución racional de los espacios y su impecable cromática; una casa orientada por completo al exterior. Q + M es planificada en un terreno de 200m2 de superficie, ubicado en la urbanización “Altos del Valle” al noreste de la Ciudad de Loja; y siendo un terreno ubicado dentro del perímetro urbano de la ciudad se rige a normativas municipales que se tienen que cumplir, estas son: retiro frontal 3m y retiro posterior 4m, condiciones plenamente respetadas en la propuesta arquitectónica del proyecto. La casa establece sus espacios en tres niveles, nivel 1 donde se organizan espacios de servicio, nivel 2 espacios públicos y nivel 3 espacios privados, sumando un área de construcción neta de 186m2. El número de niveles obedece a un aprovechamiento de la topografía ascendente del terreno cuya pendiente del 20%, favorece la propuesta formal. La forma surge de la composición de dos volúmenes ortogonales, bien definidos y superpuestos entre sí, uno con características formales muy liviano y transparente; y el otro sobrepuesto al primero, que denota ser un elemento macizo y pesado; ambos son sostenidos por una base más sólida, pura y simple; dando en conjunto una composición muy ligera, libre y generadora de múltiples sensaciones y emociones. La estructura está compuesta de materiales nobles como el Concreto y el Hierro; y, versátiles como los Tableros Prefabricados modulados y usados en exteriores e interiores. Manejamos una propuesta estructural por nosotros denominada “voladizo sobre voladizo”, donde el nivel 1 construido en concreto sirve de base para el nivel 2 que con su estructura acristalada y sensación ligera sostiene en volado al nivel 3 de contextura sólida.